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FORMACION CRISTIANA:
JUAN PABLO II

Nació el 18 de mayo de 1920 en Wadowice, una ciudad pequeña al
sur de Polonia y a tan sólo 50 kilómetros de Cracovia.
Sus padres Karol Wojtyla -militar del ejército austrohúngaro-
y Emilia Kaczorowsky -joven silesiana de origen italiano- decidieron que su
pequeño hijo entrara en el camino de Dios al ser bautizado a los pocos
días de nacer.
LA MUERTE LO RONDA
Con tan sólo 9 años de edad, Karol enfrenta un duro golpe al ver
la muerte tan cerca con el fallecimiento de su madre, misma que murió
al dar a luz a una niña que pereció antes de nacer.
Tres años más tarde, en 1932, su hermano mayor, Edmund, médico
de profesión, falleció; y cuando apenas contaba con 21 años
de edad Karol Józef se queda huérfano totalmente al morir su padre.
INFANCIA Y JUVENTUD
A la edad de 9 años hizo la Primera comunión y a los 18 recibió
su segundo Sacramento, la Confirmación.
Al terminar sus estudios de enseñanza media en la escuela Marcin Wadowita
de Wadowice, se matriculó en la Universidad Jagellónica de Cracovia
y en una escuela de teatro en 1938.
Un año más tarde al desatarse la Segunda Guerra Mundial, los alemanes
cerraron todas las Universidades de Polonia con el fin de invadir no solamente
el territorio, sino también su cultura.
Ante esto Wojtyla y un grupo de jóvenes deciden organizar una Universidad
clandestina, misma donde estudió filosofía, idiomas y literatura.
Así, antes de decidir entrar al seminario, el joven Karol trabajó
como obrero en una cantera, donde aprendió a conocer el cansancio físico,
la sencillez, sensatez y fervor religioso de los trabajadores y pobres, según
relataba el propio Pontífice.
También tuvo que trabajar en una fábrica química (Solvay),
para poder ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania.
VOCACION SACERDOTAL
En 1942, se siente atraído hacía la vocación sacerdotal
y siguió sus clases de formación del seminario clandestino de
Cracovia, dirigido por el Arzobispo de la ciudad, el Cardenal Adam Stefan Sapieha.
Durante varios años efectuó sus estudios de forma clandestina
y al terminar la Segunda Guerra Mundial, continuó sus estudios en el
seminario mayor de Cracovia, que fue nuevamente abierto, así como en
la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica.
Tras un gran esfuerzo el 1 de noviembre de 1946, a la edad de 26 años,
Karol Józef Wojtyla fue ordenado sacerdote y celebró su primera
misa en la Cripta de San Leonardo en la Catedral de Wavel.
12 años más tarde, el 23 de septiembre de 1958 fue consagrado
como Obispo Auxiliar del Administrador Apostólico de Cracovia, Monseñor
Baziak, convirtiéndose así en el miembro más joven del
Episcopado polaco.
Asimismo tuvo la oportunidad de participar activamente en el Concilio Vaticano
II, principalmente en las comisiones responsables de elaborar la Constitución
Dogmática sobre la Iglesia Lumen Gentium y la Constitución pastoral
Gaudium et Spes.
Al morir el Monseñor Baziak el 13 de enero de 1964, Wojtyla ocupa la
sede de Cracovia como Obispo titular; y dos años después Cracovia
es convertida Arquidiócesis por el Papa Pablo VI. Ya como Arzobispo su
tarea principal es la integración de los laicos en las pastorales y la
promoción de apostolado juvenil y vocacional, así como la construcción
de templos pese a la fuerte oposición del régimen comunista.
Tres años más tarde a sus 47 años Karol Wojtyla fue ordenado
Cardenal por el Papa Pablo VI y en 1978 al morir el pontífice, es elegido
nuevo Papa el Cardenal de Venecia, Albino Luciani, de 65 años, mismo
que tomó el nombre de Juan Pablo I, a quienes algunos los llaman el “Papa
de la sonrisa”, empero, a los 33 días de haber sido nombrado fallece.
Es así como el 16 de octubre de 1978, el Cardenal Polaco, Karol Wojtyla,
es elegido como el nuevo sucesor de San Pedro, y rompe así con la tradición
de más de 400 años de nombrar papas de origen italiano.
Seis días más tarde fue investido como Sumo Pontífice y
nace el nombre con el que hasta hoy, incluso después de su muerte, más
se le conoce, Juan Pablo II.
VÍCTIMA DE ATENTADOS
Sí bien se ha hablado que es el Papa que más santificó,
beatificó y viajó, también es el pontífice que más
atentados sufrió en la historia de la Iglesia.
El primero de ellos sucedió el 25 de enero de 1979, cuando Juan Pablo
II realizó su primer viaje pastoral y visita República Dominicana
y México, donde en la Basílica de Guadalupe, un hombre llamado
Fernando Álvarez Tejada, intentó colocar una bomba.
Ese mismo año pero el 6 de noviembre, un joven italiano traía
un chuchillo para atentar contra el Santo Padre, sin embargo el muchacho fue
detenido antes de lograr su cometido.
Dos años después, el 13 de mayo de 1981, un terrorista turco de
nombre Alí Agca abrió fuego contra el Vicario de Cristo mientras
éste recorría la plaza de San Pedro en el Vaticano en un automóvil,
en esa ocasión Juan Pablo II fue hospitalizado y logró recuperarse
para perdonar en un acto que conmovió al mundo el 27 de diciembre de
1983 al visitar a su asesino en la cárcel Regina Coeli de Roma.
Otro atentado lo sufrió el 12 de mayo de 1982, cuando visitó Fátima,
en Portugal y un sacerdote católico, de nacionalidad española,
Juan Fernández, opuesto a la modernización de la práctica
de la iglesia católica, trata de herirlo con una larga bayoneta de fusil.
El ADIOS
Hoy, después de su muerte el mundo lo llora y lo extraña. Descanse
en Paz en la Gloria de Dios Juan Pablo II.
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SO OBRA EN EL MUNDO
El mundo que recibió al recién nombrado Juan Pablo II era radicalmente
distinto al mundo que hoy ve el ocaso de su papado. En 1978, los líderes
mundiales eran Jimmy Carter, Leonid Brezhnev, Deng Xiaoping, James Callaghan,
Helmut Schmidt y Valéry Giscard d'Estaing, entre otros ya fallecidos
o retirados. Karol Wojtyla se convirtió pronto en uno de ellos, en uno
de los líderes con mayor peso político y social en el mundo que
le tocó vivir.
El nuevo Papa contó con un perfil poco habitual para un pontífice
de entonces: en su Polonia natal fue obrero, actor, dramaturgo, poeta, alpinista,
sacerdote bajo los regímenes nazi y comunista, y ya como Juan Pablo II
se descubrió ante el mundo como políglota y ministro católico
profundamente marcado por la espiritualidad de la Europa oriental.
Además, de inmediato evidenció su vocación viajera, su
carisma de comunicador de masas y transmisor de la fe. Todo ello lo ayudó
a posicionarse no sólo como el Obispo de Roma, sino como un Papa excepcional
que contribuyó a modificar la situación en el mundo, reunificando
a Oriente y a Occidente.
Sus continuos contactos con líderes de todos los puntos cardinales, marcaron
definitivamente una era cuyo cúlmen se resolvió con la caída
del Muro de Berlín, la transición y posterior disolución
del bloque soviético e inclusive el paso hacia la democracia en países
latinoamericanos y de África sojuzgados por dictaduras.
A la vez, desde sus encíclicas siempre se mostró preocupado por
los problemas socio-laborales de la actualidad, y llamó con particular
insistencia a atender las necesidades y los derechos de las capas más
humildes de la población.
Para muchos especialistas, Juan Pablo II es uno de los pontífices más
conservadores que ha tenido la Iglesia Católica, al favorecer a grupos
fundamentalistas como el Opus Dei, por ejemplo, además de respaldar de
manera intransigente principios como la oposición al divorcio, a la unión
homosexual, la anticoncepción, despenalización del aborto, la
clonación, además de defender el celibato sacerdotal y rechazar
de plano la ordenación femenina, entre otros puntos.
Si bien una amplia corriente católica se manifestó a favor de
estas posturas inflexibles, también fueron innegables las controversias
que discurrieron por ello de uno al otro lado del mundo, como ocurrió
al proclamarse la instrucción Libertad cristiana y liberación,
en 1986, cuyo fin fue contrapuntear (y finalmente sofocar) a la llamada "Teología
de la liberación".
Todo ello fue observado por sus críticos como una regresión o,
para ser más precisos, como un movimiento de "restauración
católica", de signo opuesto a la apertura lograda durante el papado
de Juan XXIII y la renovación de la Iglesia en el Concilio Vaticano II,
en 1962.
No obstante, hasta los más avezados detractores de Juan Pablo II coinciden
en que su figura representa un hito extraordinario para la historia, pues a
pesar de su fragilidad expuesta y dolorosa, logró desenclaustrar a la
Iglesia y sacarla de los muros vaticanos, desplegando una vitalidad y un dinamismo
impresionantes.
Amplió la visión del mundo católico al convertirse en lo
que podríamos llamar un Papa "global", que viajó a prácticamente
todos los rincones del planeta como ningún otro pontífice lo había
hecho antes; estuvo en los sitios sagrados de otras religiones e inclusive pidió
perdón a la comunidad judía por la pobre actuación de la
Iglesia Católica en defensa de los derechos humanos durante el Holocausto.
También pidió perdón al mundo por la siniestra Santa Inquisición
y tras ello visitó tanto el Chile de Augusto Pinochet como la Cuba de
Fidel Castro, en ambos casos con mensajes de conciliación y de promoción
de los derechos humanos. Su obra canonizadora ha sido igual de extraordinaria:
durante su pontificado proclamó a más de mil 338 beatos y elevó
a los altares a 482 santos.
Entre sus logros más evidentes se encuentran la promulgación del
Código de Derecho Canónico, en 1983, y del Catecismo de la Iglesia
Católica, en 1992. Pero sin duda, su legado más presente es el
llamado constante que hizo para que la Humanidad busque el significado de la
vida y vea los adelantos científicos a la luz de los principios espirituales.
La influencia de Juan Pablo II, indubitablemente, va mucho más allá
de los límites de la Iglesia Católica. Su figura es respetada
por personalidades de diferentes religiones e incluso por ateos y agnósticos.
Líderes de la política mundial han reconocido el fuerte impacto
que ha tenido en el destino de las naciones.
El expresidente soviético Mikhail Gorbachev reconoció en su momento
que "todo lo que ha ocurrido en Europa oriental hubiera sido imposible
sin la presencia del Papa". Más elocuente resulta la sencilla cita
de Timothy Garton Ash, autor inglés no católico, quien escribió
con franqueza: "a mi parecer, Juan Pablo II simplemente es el líder
mundial más grande de nuestros tiempos".
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ALGUNAS FRASES DEL PAPA
PAZ
- "En este tiempo amenazado por la violencia, por el odio y por la guerra,
testimoniad que Él y sólo Él puede dar la verdadera paz
al corazón del hombre, a las familias y a los pueblos de la tierra. Esforzaos
por buscar y promover la paz, la justicia y la fraternidad". - "La
paz y la violencia germinan en el corazón del hombre, sobre el cual sólo
Dios tiene poder".
LA VIDA
- "Todo ser humano, desde su concepción, tiene derecho a nacer,
es decir, a vivir su propia vida. No sólo el bienestar, sino también,
en cierto modo, el ser mismo de la sociedad, dependen de la salvaguardia de
este derecho primordial. Si se niega al niño por nacer este derecho,
resultará cada vez más difícil reconocer sin discriminaciones
el mismo derecho a todos los seres humanos".
LA FAMILIA
- "La familia está llamada a ser templo, o sea, casa de oración:
una oración sencilla, llena de esfuerzo y ternura. Una oración
que se hace vida, para que toda la vida se convierta en oración".
SUFRIMIENTO
- "Pido para vosotros la gracia de la luz y de la fuerza Espiritual en
el sufrimiento, para que no perdáis el valor, sino que descubráis
individualmente el sentido del sufrimiento y podáis, con la oración
y el sacrificio, aliviar a los demás".
LIBERTAD
- "Solamente la libertad que se somete a la Verdad conduce a la persona
humana a su verdadero bien. El bien de la persona consiste en estar en la Verdad
y en realizar la Verdad".
LOS JÓVENES
- "Gracias a todos los jóvenes de habla hispana. No teman responder
generosamente al llamado del Señor. Dejen que su fe brille en el mundo,
¡ que sus acciones muestren su compromiso con el mensaje salvífico
del Evangelio!"
PAREJAS
- "A vosotros, parejas cristianas, os ofrezco esta invitación: ¡Caminad
con Cristo! Él es quien os descubre la dignidad del compromiso que habéis
contraído, Él es quien confiere un valor inmenso a vuestro amor
conyugal; es Jesús quien puede llevar a cabo más de lo que podéis
imaginar".
VIRGEN MARÍA
- "La Madre de Cristo se presenta ante los hombres como portavoz de la
voluntad del Hijo, indicadora de aquellas exigencias que deben cumplirse para
que pueda manifestarse el poder salvífico del Mesías".
VIDA CONSAGRADA
- "La entrega total y la fidelidad permanente al Amor constituye la base
de vuestro testimonio ante el mundo. Os pido una renovada fidelidad, que haga
más encendido el amor a Cristo, más sacrificada y alegre vuestra
entrega, más humilde vuestro servicio". - - "La entrega total
y la fidelidad permanente al Amor constituye la base de vuestro testimonio ante
el mundo".
FE Y RAZÓN
- "La fe y la razón (Fides et ratio) son como las dos alas con las
cuales el espíritu humano se eleva hacia la contemplación de la
verdad. Dios ha puesto en el corazón del hombre el deseo de conocer la
verdad y, en definitiva, de conocerle a Él para que, conociéndolo
y amándolo, pueda alcanzar también la plena verdad sobre sí
mismo
Aunque hasta el desenlace fatal resultaba aventurado especular sobre la sucesión
papal, sobre todo cuando a pesar del deterioro de su salud, Juan Pablo II cumplía
sus compromisos públicos a fuerza de voluntad, hubo analistas que se
animaron a adelantar la posibilidad de que el próximo pontífice
católico sea un latinoamericano, de entre al menos cinco fuertes candidatos.
No obstante, la elección implicará algo más que el origen
del próximo Papa: definir cuál será el perfil de la Iglesia
post-Karol Wojtyla, es decir, si se tratará de un pontífice de
transición o si será uno de renovación.
Ante los cada vez más evidentes problemas de salud de Juan Pablo II en
los últimos tiempos, tanto la opinión pública mundial,
como los propios cardenales de entre quienes se elegirá al próximo
pontífice, habían comenzado ya a mencionar posibilidades sobre
la sucesión y, cual lo muestran algunas posturas, la preferencia podría
apuntar no sólo hacia un Papa proveniente de un país en desarrollo,
sino en específico a uno de América Latina.
Al respecto, el jefe de la sección alemana de Radio Vaticana, el padre
Eberhard von Gemmingen, aseguró hace tiempo que "... la mayoría
de los cardenales, de los obispos, del conjunto de la Iglesia, se alegraría
si se presentara un cardenal de América Latina, de África o de
Asia", con lo cual queda de manifiesto el interés de la jerarquía
católica mundial por experimentar con un papado no europeo, por primera
vez en la Historia.
El Sacro Colegio Cardenalicio estaría encargado de elegir al sucesor
de Juan Pablo II, quien durante su pontificado nombró a más de
200 Príncipes de la Iglesia, de quienes sobreviven al menos 160. De entre
ellos, 135 -los que por su edad tienen capacidad de voto- se encargarán
de nombrar al nuevo representante de Cristo sobre la Tierra.
Un cónclave inmediato estaría integrado por más del 90
por ciento de cardenales nombrados por el fallecido pontífice, a saber:
65 europeos (24 de ellos italianos); 27 latinoamericanos, 13 norteamericanos,
13 africanos, 13 asiáticos y cuatro oriundos de Oceanía.
En latín, cónclave significa literalmente "con llave",
de modo que los cardenales en esa circunstancia se encierran a piedra y lodo
en la Capilla Sixtina del Vaticano, sin siquiera luz eléctrica, como
ocurre por tradición, a fin de que el mundo exterior no interfiera al
momento de la elección, que se hace de manera secreta y en una sola ocasión
por día, hasta que por unanimidad se decida el nombre del nuevo papa
y el esperado humo blanco salga por las chimeneas vaticanas.
En todo caso, de entre los 27 cardenales procedentes de América Latina,
donde viven más de 500 millones de católicos -de los poco más
de mil millones que existen en el mundo- los nombres de los "papables"
latinoamericanos que más se mencionan son los de Óscar Andrés
Rodríguez Maradiaga, de Honduras; Norberto Rivera Carrera, de México,
y el brasileño Claudio Hummes.
A esta terna algunos suman, aunque con menos probabilidades, al peruano Juan
Luis Cipriani Thorne; a Darío Castrillón Hoyos, de Colombia; al
argentino Jorge Mario Bergoglio y al cubano Jaime Lucas Ortega.
La revista italiana Panorama, que en ediciones anteriores ha hecho un profuso
análisis sobre el tema de la sucesión en el Trono de San Pedro,
ha citado con mayores probabilidades, e incluso como "favoritos" del
Colegio Cardenalicio, al hondureño Rodríguez Maradiaga, arzobispo
de Tegucigalpa, y a Rivera Carrera, arzobispo primado de México.
Citada por la agencia de noticias Notimex, la revista italiana publicó
que "si para la elección del nuevo Pontífice contasen más
los actuales rumores de Palacio que los votos de los cardenales electores guiados
por el Espíritu Santo, entonces el próximo Papa sería latinoamericano".
Sin embargo, Panorama -propiedad del primer ministro italiano Silvio Berlusconi-,
también ha señalado que, frente a los dos cardenales "papables"
de América Latina, existen además fuertes contendientes europeos,
como son el arzobispo de Milán, Dionigi Tettamanzi; Godfried Daneels,
de Bélgica; el francés Jean-Marie Lustiger; el austríaco
Christoph Schonborn y el alemán Joseph Ratzinger.
Ello sin olvidar a los candidatos tradicionales, algunos con mayor fuerza que
otros, como son los cardenales Ángelo Sodano, secretario del Estado Vaticano;
el propio Ratzinger, de Alemania, prefecto de la Congregación para la
Doctrina de la Fe; Roger Etchegaray, arzobispo de París, y el secretario
papal, el polaco Stanislav Dziwisz, conocido como el "vicepapa" y
de quien se dice podría ser el misterioso cardenal "in pectore"
nombrado por Juan Pablo II, cuyo nombre no ha sido revelado aún.
El peso cardenalicio hacia un Papa europeo se avizora fácilmente, considerando
que de los 135 purpurados que podrán elegir al próximo sumo pontífice,
la mayoría proviene de ese continente. Sin embargo, Juan Pablo II, quien
se mostró firme aún en el ocaso de su pontificado, se mostró
siempre en contra de que su sucesor fuera europeo, inclinándose por América
Latina, continente por el cual demostró un interés excepcional.
A mediados del Siglo XII, San Malaquías, un santo irlandés, dejó
para la posteridad sus profecías sobre el Trono de San Pedro y en ellas
advirtió que el Papa número 111 de la Iglesia Católica
sería el "Papa de la gloria del olivo". Si se considera geográficamente,
esa descripción calza con la región del Mediterráneo, donde
se produce este fruto. Sin embargo, también es aplicable al color de
la tez de los latinoamericanos.
Independientemente de profecías y especulaciones, la carrera por la sucesión
papal está en marcha y, ¿quién sabe?, quizá ya hasta
haya una decisión... al menos en el fuero interno de cada uno de los
cardenales electores.